Me estoy mudando de casa, y también de piel.

Para mi este fue, y es un año de movimientos, de transformaciones y de nacimientos internos.
A veces, siento como si mi año hubiera salido en búsqueda de una cajita, la hubiese llenado de “todos mis asuntos pendientes” y la hubiera dejado en la puerta de casa…
Al principio, empecé a salir por la puerta del fondo. No es que no quisiera enfrentarme a todo eso, pero uno tiene siempre cierto pánico a hacerse cargo de todo lo que fue dejando dado vuelta algún tiempo atrás. Como cuando te ibas de boliche, te probabas todo el ropero y dejabas el cuarto completamente revuelto. Volver era una película de horror, había que aguardar todo aquello o al menos hacerlo a un lado (un poco culposo de no encararlo).
Bueno, con los pendientes del alma pasa más o menos la misma cosa, los vas corriendo, va pasando el tiempo y cada vez son más. Encontrarte con todo de una, te da unas ganas tremendas de comprarte un pasaje a Vietnam. Y no volver.
En fin,yo no me fui a Vietnam, así que me conforme con usar la puerta del fondo, hacer de cuenta que no pasaba nada y tirar un poco más.
Un día como cualquier otro me desperté y mis pendientes seguían en el mismo lugar, pero había desaparecido la puerta de atrás. Se había ido completamente de mi vida. Así sin más.
Era hora.
Punzaba el pecho.
Acomodar todo aquello iba a ser imposible (sí, siempre soy así de positiva de primera mano), lo bueno es que en el fondo sé que tengo fuerza.
Fui, abrí la puerta y tomé la caja, me temblaba todo, metí la mano, revolví. Tire un par de cosas casi sin pensarlo, otras las enmendé (no estaban tan rotas como pensaba). Otras las regale…porque ni si quiera eran mías (eran de un abuelo, un padre o una madre que no habían podido con las suyas), y a otras les hice upa, les dije que las quería y que las perdonaba y se fueron solas.
Al final, lo que había sido tan terrible hace años (cuando no tenía la misma fuerza, ni las mismas herramientas), hoy era algo bastante menos complicado.
Día a día crecemos, lo que ayer dolió infinito, hoy lo vemos con otros ojos, y podemos sanar la herida.
No hay años bueno o malos, existen años intensos… como este, que probablemente dentro de poco tiempo entre en la cuenta de los mejores. Porque donde ganamos batallas, generamos futuros menos pesados; más libres.
Solté, y me agarré bien fuerte a mi misma.

Me estoy mudando de casa y me estoy mudando de piel. Como las serpientes, me voy regenerando. Entre tanto caos creció esto, y así sin mas se convirtió en el principio de mi libro.

2019 habemus libro.

Gracias universo por tanto.

4 Replies to “Me estoy mudando de casa, y también de piel.”

  1. Hermoso. Como siempre, nutritivo para el alma. Bienvenido libro. Buen nacimiento.☺

  2. Hola Soledad,
    Me encanta lo que compartís, tus dibujos y palabras tan bellos e inspiradores.
    Me siento identificada con casi todo lo que he leído hasta ahora y aun más con el ultimo post. Un año de cambios, lucha, reconciliación y reencuentro conmigo misma.
    Nada es casual. Por alguna razón apareciste en mi pantalla y te leo.
    Un abrazo y GRACIAS.

    1. Lucia, el año esta siendo intenso tambien para mi, espero que el viaje sea lo mas placentero posible, y que sea luz =) Gracias por venir! ♥

Deja un comentario